Por qué cada vez más países vuelven a centrarse en la lectura para niños
Tablets, smartphones, dibujos animados, juegos, redes sociales…
Las pantallas son ahora una parte integral de la vida diaria de los niños. A veces demasiado.
En los últimos años, ha surgido cada vez más una pregunta entre padres, profesores e incluso gobiernos: ¿Hemos ido demasiado lejos con las pantallas?
¿Y si la respuesta estuviera… en los libros?
La observación: pantallas omnipresentes desde muy pequeños
Según numerosos estudios, los niños de hoy pasan varias horas al día frente a una pantalla, a menudo mucho más allá de las recomendaciones oficiales.
Los expertos señalan periódicamente:
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una caída en la concentración,
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trastornos del sueño,
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una disminución del vocabulario,
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dificultad para manejar las emociones,
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y un impacto en el desarrollo de la imaginación.
Sin demonizar las pantallas –que también pueden ser educativas– una cosa está clara: el exceso plantea dudas.
Los países nórdicos marcan el camino
En los últimos meses, varios países del norte de Europa han sido noticia por Reevaluar fuertemente el lugar de la tecnología digital entre los niños..
En Suecia, por ejemplo, las autoridades educativas reconocieron que habían ido demasiado lejos en la digitalización de las escuelas y decidieron volver masivamente a los libros en papel, lectura y escritura.
En Dinamarca y otros países nórdicos, el debate gira en torno a:
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la prohibición o limitación de los teléfonos inteligentes en la escuela,
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la era del acceso a las redes sociales,
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y tiempo de pantalla recomendado
es ahora en el centro de las políticas públicas.
¿Por qué?
Porque estos países, a menudo en lo más alto del ranking en términos de educación y bienestar, nos recuerdan una cosa esencial: El cerebro de los niños necesita lentitud, imaginación y profundidad..
El libro: una alternativa sencilla… y potente
Leer un libro no es sólo “no estar en una pantalla”.
Es:
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desarrollar el lenguaje y la comprensión,
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estimular la imaginación,
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aprende a concentrarte,
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alimentar la empatía,
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compartir un momento de tranquilidad con uno de los padres,
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Crea un ritual tranquilizador.
Y cuando el libro está personalizado, el impacto es aún más fuerte.
Cuando el niño se convierte en el héroe de la historia
Un libro personalizado no sólo cuenta una historia.
Le dijo al niño:
"Esta historia es sobre ti. Tú importas".
El niño se reconoce, se involucra, pasa las páginas con orgullo.
La lectura se convierte entonces en un placer, no una obligación.
Es exactamente esta filosofía la que guía ZebraBook :
ofrecer libros que vuelvan a conectar a los niños con la lectura, con ellos mismos y con su imaginación, lejos de un desplazamiento interminable.
¿Qué pasaría si, en última instancia, el verdadero lujo fuera reducir la velocidad?
En una época en la que todo va rápido, donde todo parpadea, donde todo exige atención, regalar un libro a un niño es casi un acto militante.
Un acto sencillo.
Un acto dulce.
Un acto duradero.
Los países nórdicos nos recuerdan hoy: El futuro de nuestros hijos no sólo se construye en las pantallas, sino también –y sobre todo– en los cuentos que leen..
